Contenido presentado en las II Jornadas FEVADACE sobre DCA «Volviendo a Vivir»
En ocasiones, para explicar los beneficios de «algo», podemos comenzar con los perjuicios que supone que este «algo» no se dé, como es el caso que nos ocupa. Y estamos hablando de ejercicio físico (EF) y actividad física (AF) en daño cerebral adquirido (DCA).
Los efectos adversos del sedentarismo para cualquier población, y en especial en personas con DCA, están ampliamente descritos. Éstos aparecen tanto a nivel cardiovascular, cerebral (llegando incluso a la muerte neuronal), y afectan a nuestra calidad de vida (+info).

¿Por qué una persona con DCA tiene más posibilidades de ser sedentaria?
Existen numeroso factores que propician el rechazo a la actividad física y el ejercicio físico. Unos son individuales, como podrían ser estados depresivos, fatiga, miedos, y por supuesto, desinterés por la realización de ejercicio. Otros motivos son externos, más relacionados con el acceso a servicios especializados, la existencia de éstos, el transporte y los costes que ello supone.
Se han propuesto combatir los factores individuales por parte de los equipos interdisciplinares. Para reducir el miedo a la realización de EF, es efectivo un buen screening que garantice la seguridad en la práctica, y por supuesto, obtener el visto bueno del cuerpo médico. La fatiga se verá beneficiada a medida que somos más activos, pero ¿cómo romper con la fatiga de los primeros días? Pues bien, es necesario un control de la carga de entrenamiento y la monitorización del proceso. Para los factores relacionados con la depresión y con el desinterés por la realización de EF, se ha visto que realizar EF en grupo mejora la adherencia a programas de EF.
Principales beneficios del EF y la AF en el DCA
Entre los principales beneficios directos que se obtienen con el EF en DCA, se encuentran mejoras en la cognición (+info), la fatiga (mejoraría en combinación con estimulación cognitiva), equilibrio, marcha y movilidad (mediante el ejercicio aeróbico [AE] con o si entrenamientos resistidos o de fuerza [RE]), auto-confianza (física y social) y la prevención de un accidente cerebro-vascular (ACV).
También se encuentran efectos sobre mecanismos que mejorarían la afasia y problemas visuales (relacionados con el brain-derived neurotrophic factor [BDNF]) y la recuperación en la funcionalidad del brazo (mejora en la fuerza de agarre y funcionalidad, sin relacionarse con la actividades de la vida diaria [AVD]).
Sin embargo, con respecto a la funcionalidad global y la calidad de vida, no existen resultados concluyentes.
¿Qué tipo de ejercicio?
Bueno, este tema es amplio. En DCA-ACV (+info) existe evidencia suficiente como para incorporar AE ó AE+RE tanto para la mejora de la velocidad de la marcha como para la resistencia a la misma. Además, se mejora la capacidad para realizar las AVD, ya que se producen mejoras en movilidad y equilibrio. Sin embargo, la evidencia es insuficienta para apoyar o descartar el RE como estrategia única.

En DCA-TCE (traumatismo cráneo-encefálico), existe evidencia que sostiene mejoras cardio-respiratorias. Sin embargo, la evidencia es insuficiente como para extraer más conclusiones en relación con factores antropométricos y otros relacionados con el estado de forma. Para la prescripción de ejercicio físico, recomiendan seguir las guías del American College of Sports Medicine para el DCA.
En cuanto al DCA-TC (tumores cerebrales), un estudio realizado en población pediátrica, tras el tratamiento, realizó una intervención basada en el ejercicio físico. Los resultados mostraron cambios estructurales en el cerebro (grosor cortical, volumen cerebral) como consecuencia del EF. Los autores apoyan que el ejercicio físico debería de incorporarse en el desarrollo de tratamientos de neurorrehabilitación en población pediátrica superviviente a un tumor cerebral y otras poblaciones con DCA, ya que podría tener efectos positivos tanto neurocomportamentales como neurocognitivos.
Áreas de interés actual
Existe un interés creciente, principalmente relacionado con la neuroplasticidad. Está demostrado que el EF promueve la neuroplasticidad, presentándose como una vía prometedora para mejorar el proceso de rehabilitación en DCA. Por otro lado, tenemos el efecto cruzado, es decir, el entrenamiento de una extremidad y que la extremidad no entrenada refleje efectos positivos. Otra de las vías prometedoras en el DCA cuando una de la extremidades no permita ejercicios que requieran capacidades más altas. Por último, nos gustaría destacar otra de las vías prometedoras relacionadas con la neurorrehabilitación: la combinación de EF y la estimulación cognitiva. Esta dualidad en la tarea podría mejorar el proceso de rehabilitación en el DCA.
