Vivimos en una era digital. Las pantallas están en todas partes: en casa, en el coche, en el supermercado, en los bolsillos. No es raro ver a un bebé que apenas gatea y ya sabe deslizar el dedo por una tablet. Y aunque no podemos negar que la tecnología forma parte de nuestras vidas (y de las suyas), sí deberíamos preguntarnos: ¿qué impacto real tiene todo esto en su desarrollo, especialmente en algo tan esencial como el lenguaje? (1).
«Solo cinco minutitos mientras cocino…»
Como madres, padres o cuidadores, todos hemos estado ahí. Necesitamos terminar algo rápido, calmar una rabieta o simplemente tomar un respiro, y las pantallas parecen una solución mágica. Y lo son… momentáneamente. El problema es cuando esos cinco minutos se vuelven horas diarias. Es fácil que el uso de pantallas pase de ser una herramienta puntual a convertirse en una costumbre (2).
¿Qué dice la ciencia?
Estudios recientes muestran una relación clara entre el uso excesivo de pantallas y ciertos retrasos en el desarrollo infantil, especialmente en el lenguaje (3). Y tiene sentido si lo pensamos bien: los niños aprenden a hablar escuchando y, sobre todo, interactuando con otros. Aprenden mirando la cara de quien les habla, leyendo sus gestos, escuchando la entonación, repitiendo palabras, haciendo preguntas en ese contexto dialógico con personas reales.
Cuando un niño pasa mucho tiempo frente a una pantalla, pierde oportunidades de practicar todo eso. Puede que oiga palabras, pero no las produce, no las juega, no las vive. Y el lenguaje no es solo aprender palabras sueltas; es saber usarlas en un contexto, entender emociones, hacer preguntas, esperar turnos. Todo eso requiere el contacto con el otro (1,3).
Consecuencias que quizás no notas al principio
El retraso en el lenguaje no siempre se ve enseguida. A veces, los niños parecen “tranquilos”, “muy entretenidos” o incluso “inteligentes” porque se saben canciones o repiten frases de los dibujos animados. Pero repetir no es lo mismo que comunicar.
Algunas señales de alerta pueden ser:
- Poca intención de comunicarse (no señala, no pide, no nombra).
- Retraso en las primeras palabras o frases.
- Dificultad para mantener la atención en una conversación.
- Poca interacción con otros niños.
- Habla muy ecolálica (repite lo que oye sin comprenderlo del todo) (3).
¿Significa que las pantallas están prohibidas?
No se trata de demonizar la tecnología. Las pantallas no son el enemigo. De hecho, bien usadas y con límites claros, pueden ser herramientas útiles y educativas. El problema está en la cantidad y la calidad del uso (2,3).
Algunas recomendaciones prácticas:
- Evita el uso de pantallas en menores de 2 años.
- En niños mayores, limita su uso a menos de 1 hora al día, con contenido de calidad.
- Siempre que sea posible, acompaña el uso de la pantalla: comenta lo que ve, haz preguntas, habla sobre los personajes.
- Prioriza el juego libre, la lectura en voz alta y las conversaciones cotidianas (sí, incluso en el coche o mientras cocinas) (1,2).
¿Y si ya noto dificultades en el lenguaje?
No esperes a que “ya hablará”. Si sientes que algo no va bien, confía en tu intuición y consulta a un logopeda. Cuanto antes se intervenga, más fácil será ayudarle a recuperar el tiempo perdido y favorecer un desarrollo del lenguaje saludable (3).
En pocas palabras, las pantallas pueden enseñar muchas cosas, pero no enseñan a hablar. Para eso, los niños nos necesitan a nosotros: mirándolos a los ojos, hablándoles, escuchándolos y, sobre todo, conectando. Al final es exclusivamente en la interacción con otros donde el niño aprehende el lenguaje y lo hace propio. Porque el mejor estímulo no está en una tablet o en el móvil, sino en una conversación con alguien que los quiere.
Referencias bibliográficas:
- American Academy of Pediatrics. Media and Young Minds. Pediatrics. 2016;138(5):e20162591. https://doi.org/10.1542/peds.2016-2591
- Christakis DA. The Challenges of Defining and Studying “Digital Media Exposure” in Children. Pediatrics. 2019;143(6):e20190271. https://doi.org/10.1542/peds.2019-0271
- Madigan S, Browne D, Racine N, Mori C, Tough S. Association Between Screen Time and Children’s Performance on a Developmental Screening Test. JAMA Pediatr. 2019;173(3):244–50. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2018.5056