Ploughman M, et al. (2019). Synergistic Benefits of Combined Aerobic and Cognitive Training on Fluid Intelligence and the Role of IGF-1 in Chronic Stroke. Neurorehabilitation and Neural Repair, 33(3), 199–212.
Muy interesante este estudio, que nos presenta los beneficios de realizar nuestras sesiones de Neuropsicología inmediatamente después de un Entrenamiento Aeróbico supervisado, concretamente sobre la inteligencia fluida, ¡no os lo perdáis!
El entrenamiento aeróbico y cognitivo estructurados de manera consecutiva mejora las puntuaciones en inteligencia fluida
Las secuelas cognitivas tras un ictus están presentes en la gran mayoría de casos. Sin embargo, la cognición raramente es un objetivo de rehabilitación. Déficits en atención y funciones ejecutivas pueden impedir el acoplamiento total a la rehabilitación sensoriomotora, y sin un acoplamiento al 100%, se hace muy difícil alcanzar el 100% de los beneficios de la rehabilitación.
En este sentido tenemos, dentro del pensamiento de orden superior, la inteligencia fluida. Puntuaciones más altas en inteligencia fluida (evaluada utilizando el Raven’s Progressive Matrices Test [RPMT]) están asociadas con redes cerebral funcionales eficientemente organizadas y agrupadas. Y tras un accidente cerebrovascular (ACV), es un parámetro que sugiere mejor recuperación.
Por otro lado, el entrenamiento aeróbico tiene efectos directos en el cerebro, incrementando los niveles de BDNF (Brain Derived Neurotrophic Factor), IGF-1 (Insulin-like Growth Factor-1) y otras neurotrofinas, lo que facilita la predisposición a generar cambios a nivel cerebral, particularmente en combinación con otras formas de rehabilitación. Concretamente, IGF-1 se ha demostrado que correlaciona con la activación vascular a nivel cerebral y con mejoras funcionales tras un ictus.

Metodología del estudio
En este caso, el presente estudio realiza una intervención que se caracteriza por la realización de ejercicio aeróbico [AE] o actividades terapéuticas (ACT; masajes, movilizaciones, etc.) justo antes de realizar un entrenamiento cognitivo (COG, Dual-n-Back) o juegos digitales (GAMES) no adaptables. Esto nos deja con cuatros grupos (i) AE + COG, (ii) AE + GAMES, (iii) ACT + COG y (iv) ACT + GAMES (grupo control). Además de la inteligencia fluida, se medirán valores de BDNF e IGF-1 en reposo y tras realizar el test de ejercicio. La intervención constará de 3 sesiones a la semana (50-70 minutos/sesión) durante 10 semanas. Entre otros criterios de selección de participantes, destacaremos que el ACV ocurrió con una anterioridad mayor de 6 meses, cuando se supone (mal) se produce un estancamiento de las mejoras en la recuperación tras un ictus.
Las sesiones de ejercicio estaban supervisadas, monitorizando intensidad de la carga interna objetiva (frecuencia cardíaca objetivo) y carga interna subjetiva (escala de esfuerzo percibido, RPE). De la misma forma, la sesiones de entrenamiento cognitivo estaban supervisada y controladas por profesionales adecuados.

Variables evaluadas en el estudio

Diseño del estudio. En cada uno de los tres puntos temporales del estudio se realizaron las mediciones de las variables anteriormente mencionadas.
Resultados más relevantes
Respecto a las puntuaciones en RPMT (inteligencia fluida), los grupos AE+COG y ACT+COG mejoraron significativamente la puntuación en follow-up con respecto a pre. Los grupos AE+COG, ACT+COG y AE+GAMES mejoraron (sin significación estadística) entre pre y post. Al comparar el cambio en bruto en las puntuaciones en RPMT entre el pre y el follow-up, sólo el grupo AE+COG fue significativamente superior al grupo control (ACT+GAMES).


(A) Porcentaje de cambio entre el PRE y el FOLLOW-UP. (B) Cambios en la puntuación en RPMT entre PRE y FOLLOW-UP. # Diferencias estadísticamente significativas con grupo control (ACT + GAMES)
No encontraron diferencias en puntuaciones de depresión. El grupo AE + GAMES mejoró el consumo de oxígeno pico (VO2peak, Fitness Aeróbico) significativamente. Respecto a la velocidad de marcha preferida, el grupo AE + COG la incrementó significativamente. Por otro lado, destacar que la BDNF no mostró cambios significativos, mientras que IGF-1 en respuesta al ejercicio aeróbico fue significativamente mayor en follow-up con respecto a pre y post para todos los grupos.
Factores que predicen la respuesta a la intervención
Al examinar la relación con la mejora en la inteligencia fluida tras la intervención, observando los valores iniciales de algunas variables, únicamente el fitness aeróbico (VO2peak) y la respuesta al ejercicio de IGF-1 correlacionan con el cambio en las puntuaciones de RPMT entre pre y follow-up. Al intentar establecer un modelo predictivo de mejora en las puntuaciones de inteligencia fluida, la única variable que se mantendría en el modelo sería IGF-1 (R2=0.40) sólo en grupos con entrenamiento cognitivo.
Conclusiones
- El entrenamiento aeróbico y cognitivo estructurados de manera consecutiva mejora las puntuaciones en inteligencia fluida casi un 50% en personas que han sufrido un ictus y se encuentran en fase crónica, cuando se presupone que ha alcanzado un estancamiento en su recuperación.
- Sesiones de 50-70 min, 3 veces a la semana, durante 10 semanas, combinando ejercicio aeróbico a intensidades del 60-80% VO2peak con el entrenamiento cognitivo supervisado y controlado basado en la memoria de trabajo (Dual-n-back) con dos estímulos concurrentes (visuales y auditivos) provocan mejoras en la inteligencia fluida no sólo al finalizar la intervención, sino 12 semanas tras finalizar la intervención.
- El papel de la neurotrofina IGF-1 en respuesta al ejercicio podría explicar la mejora significativa en las puntuaciones de inteligencia fluida tras entrenamiento cognitivo, facilitando las adaptaciones cerebrales de recuperación y reparación (angiogénesis, neurogénesis, sinaptogénesis y potenciación a largo plazo).