Problemas de comportamiento más frecuentes en Daño Cerebral adquirido

Problemas de comportamiento más frecuentes en Daño Cerebral adquirido

Muchas personas con lesión cerebral experimentan alguna forma de cambio emocional y conductual.

Existen cuatro razones por las que estos tipos de déficit pueden ocurrir:

DAÑO NEUROLÓGICO

Particularmente los lóbulos frontales, actúan sobre la regulación de las emociones, la motivación, la excitación sexual, el control y la consciencia de sí mismo.

Cuando el cerebro se daña la persona puede perder el control que todos hemos aprendido al ejercer nuestras emociones. Después de una lesión cerebral algunas personas tienen que volver a aprender, a «manejar» de forma adecuada sus emociones. Dependiendo de la afectación se puede conseguir en mayor o menor medida.

EXAGERACIÓN DE LA PERSONALIDAD ANTERIOR

El daño cerebral puede producir una exageración de los rasgos de la persona y de los problemas existentes antes de la lesión.

Es el caso de una persona que presente rasgos de impaciencia, irritabilidad, estas características pueden agrandarse después de sufrir el daño cerebral.

ESTRÉS DE ADAPTACIÓN A LAS CONSECUENCIAS DEL DAÑO CEREBRAL

Como hemos comentado anteriormente, después de un daño cerebral la persona cambia en diferentes aspectos y tiene que adaptarse a continuar viviendo tras la lesión. Esto puede resultar bastante estresante. Pueden surgir sentimientos de frustración al darse cuenta de que no se puede hacer lo que se hacía antes (tareas del hogar, trabajar, deporte, etc.)

La persona vive un duele para adaptarse a las «pérdidas» que ha tenido y esto en la mayoría de los casos ocasiona sufrimiento.

A veces los cambios son tan repentinos que el principal problema es dar un nuevo sentido a su vida «¿que voy hacer ahora así? si esta situación no es bien gestionada por la persona puede negar o evitar los problemas, desplazar la responsabilidad a otros (familia, rehabilitadores, etc.). Este cambio de rol también implica sufrimiento emocional tantos a la persona como a sus familiares.

Debido a esta situación, la persona puede presentar enfado, irritabilidad, agresividad, ansiedad o tristeza.

EL AMBIENTE

Si la persona se encuentra en un entorno donde lo que le sucede es poco comprendido, la comunicación es escasa y existe un clima negativo, su comportamiento puede ser inapropiado y reaccionar con conductas negativas.

MANEJO DE LOS PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO

Apatía y falta de iniciativa

  • Los cuidadores deben intentar interpretar la apatía no como pereza sino como una de las consecuencias del daño cerebral.
  • Dividir las actividades en pequeños pasos, y felicitarle cada vez que consiga una pequeña meta. Velar porque no se produzcan fracasos.
  • Procurar no confundir apatía con cansancio o fatiga. Siempre que necesite descansar permitirlo.
  • Cuando vamos a realizar una actividad decir «vamos a…», o dar a elegir entre dos alternativas. De esta manera la opción no voy hacer nada no existe.
  • Permitir que tenga contacto con otros estímulos como otras personas, nuevas actividades.

Tristeza, depresión

  • Es fundamentar buscar actividades que puedan ser gratificantes para la persona afectada.
  • Reforzar sus logros, valorar las actividades deseables que la persona realiza.
  • Reforzar cualquier iniciativa y el iniciar una actividad, aunque sea pequeña. Siempre que sea posible llevarla a cabo.
  • Escuchar sus expresiones de sentimientos.
  • Si reacciona mal ante el recuerdo de como estaba justo después del daño cerebral y como está actualmente, intentar no hacerlo.
  • Disminuya sus expectativas. Trabaje disfrutando del placer del momento y sin pensar en conseguir ciertas metas.

Labilidad o cambios emocionales

  • Se debe intentar ser modelos de control emocional (no gritar, no discutir…) su regulación emocional puede estar alterada y copian nuestro modelo.
  • Elogie cada vez que consiga controlar sus emociones.
  • Manténgase tranquilo y procure no juzgar cuando no sea capaz de regular sus emociones.

Ansiedad

Enfrentarse a los nuevos aprendizajes y situaciones en las nuevas condiciones puede provocar miedo y ansiedad.

  • Es importante animar a la persona a que haga por sí mismo aquello que teme, siempre que sea posible con su condición física y cognitiva.
  • Se debe comenzar con la realización de pequeños pasos o fases.
  • Si conoce algún método de relajación anímele a realizarlo.

Desinhibición

Algunas personas dicen y hacen lo primero que se les pasa por la cabeza sin medir las consecuencias de su conducta.

  • Es importante que, cuando la persona diga o haga algo inadecuado, se le corrija.
  • De a la persona una respuesta firme, cuando se comporte de manera inapropiada.
  • Redirigir la atención de la persona a otro tema diferente al de la expresión o comportamiento inadecuado. Por ejemplo, si pregunta por aspectos de la intimidad sexual de otra persona, se le dice que no es adecuado que realice esa pregunta y se saca otro tema de conversación.

Enfado y agresividad

  • Intentar detectar qué situaciones provocan manifestaciones de ira en la persona. Evitar la ocurrencia de esas situaciones.
  • No reaccionar gritando o enfadándose. Intentar no discutir.
  • Redirigir la atención de la persona hacia algo más positivo y agradable.
  • Intentar no tomar el enfado como algo dirigido a propósito contra nosotros, sino como parte de las consecuencias del daño cerebral.
  • Planificar y estructurar la rutina diaria parta que la persona con daño cerebral pueda enfrentarse a un ambiente controlado y predecible. Si van a existir modificaciones informar previamente para disminuir el factor sorpresa.
  • Evite considerar la agresividad de la persona como algo personal hacia usted.
  • Evite culpabilizar al afectado por algún error cometido, busque alternativas para solucionar la situación.

Agitación

Suele producirse en las primeras etapas de la lesión. Es una etapa pro la que pasa el paciente, que normalmente no puede evitar y no es un cambio de conducta permanente, sino una forma de adaptarse a la nueva situación.

  • Tener paciencia: es una etapa por la que hay que pasar.
  • Es necesario que el paciente perciba seguridad alrededor.
  • Debe tener disponibilidad de personas conocidas.
  • Conviene estructurar las actividades del paciente para que no tenga periodos muy largos en los que esté solo y se pueda poner a rumiar.
  • Elimine factores irritantes: ruidos, movimientos bruscos, distracciones excesivas, etc.
  • Procure que pueda disponer de objetos personales y adaptar todo lo posible el ambiente.
  • Si necesita hablar en exceso, es adecuado escucharle y dejarle hablar.
  • Muestre un comportamiento tranquilo y aparezca calmado. Esto le va a producir seguridad.
  • Si el afectado se agita demasiado, mantener una vigilancia sobre él.

Todas estas recomendaciones son generales, deben de adaptarse a cada persona ya que cada uno tiene unos déficits diferentes.

Esperemos que este post os sea de ayuda a todas aquellas familias que cuidáis de personas afectadas por daño cerebral adquirido.

Desde neuralfit os podemos ayudar y asesorar más específicamente en cada una de los problemas de comportamiento que vuestro familiar presenta.

Realizado por Neuropsicológa de neuralfit: Jéssica Ortiz Teruel

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