Desde que en 1981 se implantó la Ley del Divorcio en España hasta la actualidad, el número de divorcios ha aumentado vertiginosamente, produciéndose más de 3.238.291 millones de rupturas, según el Informe del Instituto de Política Familiar [1].
Ello evidencia que cada vez más niños atraviesan por el divorcio de sus padres, que es, sin duda, una de las transiciones familiares más significativas. Cuando una estructura familiar cambia, los niños —dependiendo de su edad, personalidad y entorno— pueden experimentar una amplia gama de emociones: tristeza, confusión, enfado, culpa o ansiedad.
Desde la psicología infantil, entendemos que los niños necesitan seguridad, estabilidad y vínculos afectivos consistentes para desarrollarse de forma saludable. Por eso, cuando el entorno familiar se ve alterado, es fundamental acompañarlos emocionalmente y evaluar lo que están sintiendo.
Divorcio amistoso VS divorcio conflictivo
Es importante aclarar que el divorcio en sí mismo no daña a los niños; lo que suele causar mayor impacto es la forma en que se lleva a cabo: los niveles de conflicto entre los padres, la calidad de la comunicación, y el acompañamiento emocional que reciben antes, durante y después del proceso.
Cuando los progenitores se critican abiertamente y discuten delante del menor, sobre los desacuerdos sobre custodia o visitas o las pautas educativas, el niño se acostumbra a ser el centro de las disputas y esto puede traer una sensación de culpabilidad e inseguridad en el menor. [2]
Signos de malestar en los niños durante el proceso de divorcio
Tras el divorcio, los menores suelen experimentar una complejidad emocional significativa donde predominan sentimientos de tristeza, confusión y traición. [3]
Entre los síntomas comunes que manifiestan que los hijos están sufriendo, y en los que sería recomendable consultar a un psicólogo se encuentran:
- Tristeza constante, llanto o apatía
- Cambios en el sueño o la alimentación
- Dificultades escolares
- Regresiones
- Conductas desafiantes
Sin embargo, otros niños pueden parecer tranquilos en la superficie, pero estar lidiando internamente con muchas emociones no expresadas, por lo que es importante mantener una comunicación muy abierta y constante con ellos.
¿Qué recomienda la psicología para facilitar este proceso y hacerlo menos difícil para los hijos?
- Comunicar la decisión juntos con honestidad y tranquilidad.
- Evitar criticar al otro progenitor.
- Mantener, dentro de lo que sea posible, las rutinas.
- Fomentar la expresión emocional y la comunicación, validando sus emociones y resolviendo sus dudas.
- Evitar discusiones delante de los hijos.
- Mantener normas iguales en casa de ambos progenitores y tener buena comunicación entre ambos.
En conclusión, el divorcio no tiene por qué ser sinónimo de sufrimiento irreversible para los hijos, incluso en parejas en las que la convivencia se caracteriza por discusiones continuas, los hijos agradecen la separación. Lo que realmente marca la diferencia es cómo se vive y se gestiona ese proceso. Los niños pueden adaptarse a los cambios si se sienten queridos, escuchados y protegidos emocionalmente por ambos progenitores.
Como padres, no se trata de hacerlo perfecto, sino de estar presentes, disponibles y comprometidos con su bienestar. Y si en algún momento el camino se vuelve complejo, pedir ayuda profesional es una opción que puede ayudar.
Porque, al final, más allá del tipo de familia, lo que los niños necesitan es un entorno emocionalmente seguro para crecer.
[1] Instituto de Política Familiar. Informe evolución de la familia en España. Instituto de Política Familiar; 2019. Disponible en: http://www.ipfe.org/Espa%C3%B1a/Documentos/IPF
[2] Juez Ciruelos L. Hijos del divorcio conflictivo [Trabajo de Fin de Grado en Trabajo Social]. Valladolid: Universidad de Valladolid, Facultad de Educación y Trabajo Social; 2021. Tutor: Javier Callejo González.
[3] Boada Carrillo M, Zurek Ramírez Méndez J. Consecuencias psicológicas presentes tras el divorcio en hijos adolescentes pertenecientes a la Institución Educativa Juana Rangel de Cuéllar [Trabajo de Grado en Psicología]. Bucaramanga: Universidad de Santander, Facultad de Ciencias Sociales; 2024. Tutor: Mag. Irma Lizeth Nuván-Hurtado.